📦 Presentación del Kawai ES-120
El Kawai ES-120 no se anda con florituras en cuanto a diseño: negro mate, funcional, con ese aire de «estoy aquí para trabajar». Sus dimensiones de 1305 x 280 x 120 mm lo convierten en uno de los pianos de escenario más compactos del mercado y, sinceramente, se nota que cada milímetro ha sido aprovechado al máximo. Nada de adornos ni cromados llamativos, solo lo esencial con un acabado cuidado que resiste bien las huellas de los dedos.
La construcción transmite confianza a pesar de su posicionamiento como gama de entrada. El chasis no da sensación de ser barato, los ensamblajes son limpios y el conjunto desprende una solidez tranquilizadora. Los 12 kg están bien repartidos, lo que facilita enormemente el transporte, una ventaja real si lo comparamos con los mastodontes de 20 kg o más de algunos competidores.
La interfaz apuesta por la sencillez con un enfoque minimalista: sin pantalla, pero con una serie de botones e indicadores LED que hacen su trabajo sin complicaciones. La filosofía Kawai se nota: priorizar lo esencial en lugar de deslumbrar con gadgets. El atril incluido se monta sin esfuerzo y se mantiene firme en su sitio, aunque su delgadez puede generar cierta inquietud si utilizas partituras voluminosas.
En cuanto a la conectividad, todo se encuentra en la parte trasera con una distribución lógica: salidas de audio, USB, entrada para pedal y las dos salidas de auriculares (jack 6,3 mm y minijack 3,5 mm). Esta doble salida para auriculares refleja un pensamiento real sobre los usos prácticos del instrumento, especialmente para clases o sesiones con dos pianistas.
🎧 Calidad de sonido
Los 25 sonidos del Kawai ES-120 adoptan la filosofía del «menos es más» que tan bien le sienta a Kawai. El piano de cola principal se apoya en la tecnología PHI (Progressive Harmonic Imaging) que, incluso en esta franja de precio, ofrece una reproducción convincente. Los matices dinámicos se transmiten bien: los pianissimo conservan su color y los fortissimo no se distorsionan de forma agresiva.
La polifonía de 192 voces resulta más que suficiente en el uso diario. Incluso en modo Split con el pedal de sustain pisado y varias notas mantenidas, nunca logré hacerla fallar. Es un dato sólido para esta gama de precio, sobre todo comparado con algunos competidores que todavía se quedan en 128 voces.
Los sonidos adicionales,pianos eléctricos, órganos, cuerdas, cumplen su función sin resultar revolucionarios. El piano eléctrico vintage suena con autenticidad, el órgano Hammond tiene carácter y los colchones de cuerdas acompañan bien sin acaparar el protagonismo. Nada extraordinario, pero tampoco nada que eche para atrás… exactamente lo que se espera de un piano de esta categoría.
Los altavoces de 2x10W sorprenden por su eficacia en un volumen tan reducido. Evidentemente, no hay que esperar que hagan temblar las paredes, pero para la práctica diaria o escenarios pequeños, responden con dignidad. Los graves están presentes sin llegar a embarrarse, los medios son claros y los agudos no resultan hirientes.
🎹 Teclado y tacto
El teclado Responsive Hammer Compact (RHC) es el verdadero argumento de venta del ES-120. Esta mecánica de martillos, aunque simplificada respecto a los sistemas de alta gama de Kawai, ofrece una sensación de juego sorprendentemente convincente para su precio. Las teclas graves ofrecen más resistencia que las agudas, recreando esa graduación natural que encontramos en un piano acústico.
La superficie de las teclas es básica,sin revestimiento tipo ivory feel ni antideslizante sofisticado, pero cumple su función sin resbalar bajo los dedos sudados. Después de varias horas de práctica intensa, no aparece esa desagradable sensación de plástico pegajoso que uno encuentra en ciertos teclados baratos.
La respuesta dinámica impresiona por su linealidad. Del pianissimo al fortissimo, la curva de velocidad sigue de forma coherente el esfuerzo aplicado. Cierto, no alcanza la sutileza de un Grand Feel o un PHA-50, pero para empezar o tocar de forma ocasional, este RHC cumple su cometido a la perfección.
El ruido mecánico se mantiene contenido, un detalle importante para las sesiones nocturnas con auriculares. Los vecinos solo escucharán el suave «clac» amortiguado de las teclas, nada comparable al castañeteo de ciertos teclados de entrada de gama. Un punto nada despreciable cuando se vive en un apartamento.
🛠️ Funciones y conectividad
El Bluetooth del Kawai ES-120 merece atención gracias a sus dos protocolos: MIDI 5.0 y Audio 5.1. En la práctica, esto significa que puedes tanto reproducir música desde tu smartphone como controlar aplicaciones como GarageBand o Piano Marvel de forma inalámbrica. Esta doble conectividad evita el lío de los múltiples cables, algo especialmente agradecido sobre el escenario.
Los modos Dual y Split funcionan de forma intuitiva. El modo Dual superpone dos sonidos,piano más cuerdas, por ejemplo, mientras que Split divide el teclado en dos zonas independientes. Perfecto para acompañar a un cantante con acordes a la izquierda y la melodía a la derecha. Los puntos de división se ajustan fácilmente, aunque la ausencia de pantalla obliga a memorizar algunas combinaciones de teclas.
La grabadora interna permite capturar tres piezas de aproximadamente 15.000 notas cada una. Es básico pero funcional para fijar una idea musical o trabajar composiciones. La grabación se inicia con una sola pulsación y la calidad se mantiene fiel al sonido original. Una lástima que no haya exportación directa a USB; hay que recurrir a la salida de audio.
Los efectos se limitan a tres reverbs,Room, Small Hall y Concert Hall, pero dan en el clavo. Cada uno aporta su color sin ahogar la señal original. La Room encaja perfectamente en la práctica cotidiana, mientras que el Concert Hall realza los momentos más solemnes. Sencillo, efectivo y sin artificios.
🏠 Uso
El enfoque «plug and play» del Kawai ES-120 enamora desde el primer encendido. Sin menús laberínticos que explorar, sin manuales de 200 páginas que descifrar: conectas, enciendes y tocas. Esta simplicidad resulta muy valiosa para los principiantes que solo quieren hacer música sin pelearse con la tecnología.
La navegación entre sonidos se realiza mediante botones dedicados, cada uno claramente identificado. Los indicadores LED muestran el estado actual sin ninguna ambigüedad. Incluso en la oscuridad de un escenario, uno se orienta rápidamente. Esta ergonomía bien pensada compensa con creces la ausencia de pantalla, que en definitiva no resulta tan limitante.
Para las clases de piano, el Kawai ES-120 saca a relucir sus virtudes: fácil de trasladar, doble salida de auriculares para profesor y alumno, pedal incluido y conectividad moderna para aplicaciones de aprendizaje. Los 100 ritmos de batería, aunque anecdóticos, pueden motivar a los más jóvenes que dan sus primeros pasos al piano.
Su portabilidad excepcional lo convierte en el compañero ideal de los músicos que van de un lado para otro. Ya sea para un ensayo, un concierto pequeño o simplemente para tocar en casa de unos amigos, sus 12 kg se transportan sin esfuerzo. La alimentación externa evita sustos por batería agotada, un detalle tranquilizador para las actuaciones importantes.
🎁 Accesorios
Kawai apuesta por la generosidad con un bundle completo desde el primer momento. El pedal F-1SP incluido sorprende por su calidad: no tiene nada que ver con el juguete de plástico que suele encontrarse en esta gama de precio. Su peso suficiente evita que se desplace durante la ejecución, y su respuesta progresiva permite trabajar los matices de pedal correctamente.
El atril incluido hace exactamente lo que se espera de él. Su diseño plegable facilita el transporte, aunque su delgadez puede generar algo de inquietud con partituras pesadas. Una vez desplegado, se mantiene firme y ofrece un ángulo de lectura cómodo. Por el precio global del piano, es difícil ponerle algún pero.
El transformador PS-129 merece una mención por su compacidad. Nada de ladrillos enormes que cargar: solo un adaptador de dimensiones razonables que se mete sin problemas en una funda. La longitud del cable permite una instalación flexible sin necesidad de alargadores en la mayoría de las situaciones.
La ausencia de funda de transporte puede sorprender, pero resulta coherente con su precio. Por menos de 600 €, no se puede tener todo, y una funda básica cuesta entre 30 y 40 € adicionales en cualquier tienda. El ES-120 de Kawai es suficientemente robusto como para soportar algunos traslados protegido simplemente con una manta.
















