Juliano lleva el piano en la sangre desde que era crío, aunque al principio nadie lo hubiera dicho: sus primeros años musicales los pasó con una guitarra española entre las manos, en el salón de casa en Valencia. Fue a los catorce años, sentándose casi por casualidad frente al piano de una tía, cuando todo cambió. Esa tarde no se levantó hasta la hora de cenar.
Desde entonces, han pasado tres décadas y un buen montón de teclados bajo sus dedos. Formado a caballo entre clases particulares y el conservatorio, desarrolló desde joven un oído exigente y una curiosidad insaciable por entender qué hace que un instrumento sea realmente bueno, más allá de lo que pone en la ficha técnica o en el catálogo de la tienda.
Con los años, Juliano ha probado de todo: pianos digitales de entrada de gama, sintetizadores analógicos con más carácter que fiabilidad, workstations de estudio, teclados arreglistas para directo… y algún que otro capricho vintage del que prefiere no hablar demasiado. Ese recorrido le ha dado algo que no se aprende en ningún manual: el criterio de quien ha tocado mucho, comparado mucho y también se ha equivocado mucho.
Hoy pone toda esa experiencia al servicio de músicos de todos los niveles, a través de pruebas, guías y análisis escritos sin tecnicismos innecesarios, con rigor y con humor. Su misión es sencilla: ayudarte a elegir bien, sin que te mareen el marketing ni las especificaciones que no dicen nada por sí solas.
Cuando no está trasteando con algún teclado nuevo o escribiendo para ElPequeñoPianista.com, Juliano se pierde por las tiendas de música, improvisa con los auriculares puestos a horas intempestivas, y sigue buscando (sin demasiada prisa) ese sonido perfecto que sospecha que nunca va a encontrar del todo. Y en el fondo, se alegra de ello.