📦 Presentación del Yamaha NP-35
El NP-35 luce el diseño minimalista que caracteriza a la gama Piaggero de Yamaha. Su acabado negro mate le da un aspecto sobrio y contemporáneo que encaja sin esfuerzo en cualquier rincón del hogar. Las dimensiones compactas (126 cm de largo con apenas 10,4 cm de alto) lo convierten en un instrumento realmente versátil.
La construcción apuesta por la ligereza con plásticos de buena calidad. Nada lujoso, pero el ensamblaje transmite solidez y los acabados son cuidados. El atril reclinable cumple su función sin problemas, aunque conviene no forzarlo demasiado.
Los controles se reducen a lo esencial: unos pocos botones para navegar entre sonidos y un deslizador de volumen. Sin pantalla, sin ruedas complicadas. Esta sencillez puede tranquilizar a los principiantes, aunque quizás frustre a quienes disfrutan toqueteando cada ajuste. El enfoque «enchufar y tocar» de Yamaha funciona muy bien aquí.
Con solo 6 kg, llevárselo a cualquier parte es pan comido. Puedes cargarlo bajo el brazo como una guitarra eléctrica, lo que abre posibilidades de uso impensables con un instrumento más pesado. Además, funciona con pilas (6 pilas AA), lo que añade una flexibilidad muy bienvenida para las sesiones improvisadas.
🎧 Calidad sonora
El nuevo sonido de piano de cola estéreo del NP-35 es la mejora más notable respecto a su predecesor. Yamaha ha trabajado visiblemente la espacialización y la riqueza armónica. El resultado suena más abierto y menos «de plástico» que en el antiguo NP-32.
Con 64 voces de polifonía, el instrumento se mantiene en los estándares de la gama de entrada. En la práctica, esta limitación casi no se nota, salvo que abuses del pedal de sustain con varias capas de sonido activas. Para un uso principiante o intermedio, es más que suficiente.
Los 15 sonidos disponibles cubren lo básico: pianos acústicos, eléctricos, órganos, cuerdas y algunas texturas sintéticas. La calidad varía según el timbre. Los pianos salen airosos, los eléctricos suenan correctos, pero las cuerdas y los metales resultan bastante artificiales. Estamos ante algo que «hace el trabajo» sin pretensiones artísticas.
Los altavoces de 2×6 vatios ofrecen un volumen suficiente para tocar en casa. Al sonido le falta profundidad en los graves y brillo en los agudos, aunque en conjunto se mantiene equilibrado. Para una escucha de calidad, los auriculares se vuelven casi imprescindibles. De hecho, la salida de auriculares ofrece una señal más limpia y detallada que los altavoces internos.
🎹 Teclado y tacto
El teclado Graded Soft Touch del NP-35 cuenta con 76 teclas sensibles a la velocidad. Esta reducción respecto a las 88 teclas estándar puede sorprender al principio, pero en la práctica, las 6 teclas que faltan en el extremo agudo raramente se echan de menos para un uso cotidiano.
El tacto es ligero, más cercano al de un sintetizador que al de un piano acústico. Las teclas responden bien a la dinámica y permiten expresar matices entre el pianissimo y el fortissimo. La graduación del peso (más pesadas en los graves) aporta una sensación más realista, aunque seguimos lejos de una mecánica de martillos.
La superficie de plástico liso puede volverse resbaladiza con la transpiración. Aquí no hay ningún revestimiento tipo Ivory Feel; es lo básico. Las teclas negras tienen suficiente altura para facilitar la digitación, pero al conjunto le falta esa nobleza táctil de los teclados de gama superior.
Para empezar o tocar estilos pop y rock, este teclado cumple perfectamente. Los pianistas clásicos acostumbrados a mecánicas reales pueden encontrarlo algo insulso, pero ese es el precio de la portabilidad y el presupuesto ajustado.
🛠️ Funciones y conectividad
El NP-35 apuesta por la simplicidad con sus funciones esenciales. La función Dual permite superponer dos sonidos, algo práctico para añadir cuerdas bajo un piano. El metrónomo integrado ayuda a trabajar el tempo, aunque la ausencia de pantalla hace que ajustarlo sea un poco a ciegas.
La grabación básica permite capturar ideas musicales directamente en el instrumento. Nada sofisticado, pero suficiente para inmortalizar un riff o una melodía. Las 25 canciones de demostración (15 para las voces y 10 para el piano) dan una buena idea de las posibilidades sonoras.
La conectividad USB to Host permite conectar el instrumento a un ordenador para usarlo como controlador MIDI o para grabar en un software. La ausencia de Bluetooth puede decepcionar en 2024, pero contribuye a mantener el precio contenido. La conexión por cable sigue siendo más fiable para la producción musical.
La compatibilidad con las aplicaciones Smart Pianist y Rec’n Share de Yamaha añade funciones modernas a través del smartphone. Así se puede acceder a más sonidos, acompañamientos e incluso compartir creaciones en redes sociales. Una forma inteligente de ampliar las capacidades sin añadir peso ni complejidad al instrumento.
🏠 Uso
El NP-35 brilla por su facilidad de uso. Sin menús complejos ni manuales de 200 páginas que digerir. Se conecta, se enciende y se toca. Este enfoque directo conquistará a los principiantes que quieren hacer música sin pelearse con la tecnología.
La portabilidad es su gran baza. Ya sea para llevarlo a casa de amigos, de vacaciones o simplemente cambiar de habitación, el NP-35 se transporta sin esfuerzo. El funcionamiento con pilas abre incluso la posibilidad de tocar en el jardín o en la playa.
Para el aprendizaje, el instrumento cumple su papel sin adornos innecesarios. Las 76 teclas cubren lo esencial del repertorio y la sensibilidad a la velocidad fomenta el desarrollo del toque. La ausencia de funciones de aprendizaje integradas puede decepcionar, aunque las aplicaciones móviles lo compensan en parte.
En el estudio o sobre el escenario, el NP-35 puede servir como teclado de apoyo. Su peso pluma y su conectividad USB lo convierten en un compañero práctico para músicos que van de aquí para allá. No sustituirá a un piano de concierto, pero puede salvar el día en muchas situaciones.
🎁 Accesorios
Yamaha entrega el NP-35 con los accesorios imprescindibles: el atril plegable y el adaptador de corriente PA-150. El atril hace bien su trabajo, aunque conviene no maltratarlo. Su diseño plegable permite guardarlo en poco espacio.
El adaptador de corriente evita una compra adicional y garantiza una alimentación estable. La posibilidad de usar pilas AA (no incluidas) añade una flexibilidad muy de agradecer. Con pilas alcalinas de buena calidad, puedes contar con unas 4 horas de autonomía aproximadamente.
La ausencia del pedal de sustain en la caja puede sorprender. Hay que comprarlo por separado, lo que supone un coste adicional nada despreciable para un piano de entrada. Yamaha ofrece el FC5, que cumple perfectamente, aunque otras marcas también proponen alternativas compatibles.
Tampoco se incluye funda de transporte. Para proteger el instrumento durante los desplazamientos habrá que invertir en una funda adecuada. Estos pequeños «olvidos» pueden inflar la factura final, pero responden a la lógica de un producto claramente posicionado en precio.
















